6 de febrero de 2011

Ciudad metropolitana

Artículo de José Ramón Navarro Vera, publicado en Diario Información el 6 de Febrero de 2011.

La noción tradicional de ciudad ha estado asociada a la existencia de unos límites físicos. Una ciudad en la que la vida cotidiana de sus ciudadanos se desarrollaba dentro de la línea divisoria que definía la separación entre lo construido y las afueras, lo que se conocía como el campo. Pero en la ciudad contemporánea esta oposición entre lo interior y lo exterior ya no tiene lugar, ahora la ciudad es un tejido que se extiende por el territorio impulsado por la extensión y omnipresencia de las redes de transporte. Un territorio en el que se materializa un conjunto de relaciones sociales que desborda los límites municipales trazados artificialmente.

Este es el escenario de vida en común que constituye el territorio metropolitano de Alicante-Elche, un área formada por una red de municipios fuertemente interrelacionados entre sí, con una esfera de influencia que comienza a desbordar el tradicional corredor de la costa para extenderse hacia el interior en dirección al Vinalopó Medio (Novelda, Aspe, Monforte).

Se trata de un territorio con un alto potencial competitivo por la presencia en él de un conjunto de elementos y espacios de oportunidad que pueden impulsar su transformación económica y espacial, así como la mejora de la calidad de vida y del bienestar de sus ciudadanos. Recordemos los atributos más relevantes de este territorio: una población del orden de ochocientos mil habitantes, una alta calidad ambiental, una economía diversificada, dos universidades y dos parques científicos y tecnológicos, el cuarto aeropuerto de la península, un puerto estatal, dos estaciones de Alta Velocidad, y una gran implantación ferial en el entorno del aeropuerto.

Sin embargo el territorio Alicante-Elche se gobierna y gestiona desde el mosaico de municipios que lo constituyen, haciendo cada uno "la guerra por su cuenta". Así difícilmente se puede construir un territorio sostenible, competitivo y cohesionado. La fuerte inversión pública autonómica en el municipio de San Vicente en los últimos años tan desproporcionada en relación a la que se ha dirigido hacia otras ciudades del área, es un ejemplo de la ausencia de cohesión territorial. Una estrategia territorial de cohesión está dirigida, ente otras, a armonizar las políticas e inversiones que se aplican en el territorio frenando o reconduciendo los procesos de concentración espacial derivados de decisiones tomadas aisladamente.

Salvo alguna entidad pública de servicios, muy limitada (Mancomunidad de l`Alacantí), no se han abordado procesos con alcance de integración metropolitana, ni siquiera desde el planeamiento urbano. Los planes generales de ordenación urbana de Alicante y Elche se han elaborado dándose mutuamente la espalda, cuando sería exigible la cooperación para que el planeamiento respondiese con rigor a esa realidad territorial.

Los planes estratégicos de ámbito provincial Diputación,CAM y Cámara de Comercio- recientemente aparecidos añaden poco a la cuestión metropolitana. Ambos están constituidos por amplios listados de propuestas, pero no marcan ninguna ruta hacia objetivos estratégicos que contemple, entre otros, mecanismos e instrumentos de implementación, seguimiento y evaluación de las propuestas. En realidad, estos planes parecen corresponder más a una estrategia política personal de algunos de sus promotores que a una verdadera voluntad de iniciar un proceso innovador de transformación del territorio provincial, y, por añadidura, del metropolitano. En el supuesto de que los políticos locales tuviesen, de una vez, la clarividencia de mirar más allá de sus límites municipales desde una voluntad de cooperación e integración, ¿de qué instrumentos se dispone para implementar políticas territoriales dirigidas hacia esos objetivos? Ya existe una Ley de Áreas Metropolitanas de la Generalitat (2001) pero no responde a lo que necesita el área Alicante-Elche en este momento, pues se trata de una ley dirigida hacia la gestión supramunicipal de obras y servicios y ese es un objetivo muy poco ambicioso. Hay que desarrollar estrategias de integración metropolitana más flexibles y operativas que las que plantea esta ley, y de las que sean protagonistas los actores locales de los municipios del área.

La cohesión territorial es uno de los temas recurrentes en las políticas territoriales de la Unión Europea, que ha hecho suya, y recomienda como instrumento de gestión intermunicipal, la Gobernanza como una forma de gestionar el territorio común desde la cooperación entre las instituciones públicas, la sociedad civil y el mercado, a la búsqueda de la cohesión social, económica y espacial.

Hay que dar un voto de confianza a la recientemente aprobada Estrategia Territorial de la Comunidad Valenciana que tiene entre sus objetivos fomentar la cultura de la gobernanza impulsando los acuerdos intermunicipales, entre los que destacan los relativos a integrar los planes generales de ordenación urbana locales.

Liderazgo
El reto territorial que el área Alicante-Elche plantea a sus municipios no puede continuar en la trastienda de las políticas locales. Se debe de apostar por cotas de mayor integración supramunicipal si queremos que este territorio tenga más peso político y sea más competitivo. Alguien tendrá que abrir el camino. Un camino difícil que pondrá a prueba la generosidad, imaginación y capacidad de liderazgo de los políticos de los municipios del territorio metropolitano.