Artículo publicado en el Diario Información (14 Julio 2009)
Vivimos días complejos, días de dificultades en las economías familiares y empresariales, pero también vivimos días en los que no cabe la resignación. La situación en la que nos encontramos, no sólo puede ser analizada desde las cifras y los porcentajes macroeconómicos para intentar buscar soluciones inmediatas. Debe ir más allá, debemos despertar y observar a fondo lo que está ocurriendo en nuestra sociedad. Se ha caído un modelo económico que lanzaba esas teorías de que el mercado todo lo regula, y que no debe existir gobernanza sobre los capitales, y mucho menos sobre los poderosos que los gestionan.
En este esquema se debe poner en valor la ideología, el tiempo de la ideología. Los socialistas reivindicamos día tras días tanto en las responsabilidades de gobierno como en las de oposición, la solidez del Estado de Bienestar conseguido y que debemos seguir incidiendo y luchando por él, la apuesta clara y firme por la igualdad de oportunidades y la mejor distribución de la riqueza que genera un país para hacer frente a la injusticia humana. Pero también defendemos la ciudadanía y el alcance de ésta. Ciudadanos sin estar supeditados a ninguna forma de vida respecto a la otra, y que ninguna clase de poder pueda interferir en las variables íntimas del hombre y la mujer. A saber: sexo, inclinación política, raza, religión, idioma, origen, modelo familiar o lugar de nacimiento.
Todo lo contrario que hace la derecha eldense que abandera Adela Pedrosa. Es penoso que mi alcaldesa lleve en el coche oficial un cargamento de “sambenitos” con el único objetivo de “señalar” e identificar públicamente a los que ella, de forma unilateral, sentencia si pueden ser eldenses de primera o eldenses de saldo; para luego, utilizando el Ayuntamiento de todos, perseguirlos políticamente.
Y enlazando estos asuntos, empieza ya a ser preocupante en Elda la falta de liderazgo de Pedrosa frente a los retos de la ciudad y de sus ciudadanos para los próximos años. Es cierto que cada uno puede interpretar el liderazgo político como le venga en gana, y ella es muy feliz “tirandose” por los columpios que inaugura semanalmente, o con la pala de paddle posando para la galería. Pero sin embargo hace falta un revulsivo. La alcaldesa, por ejemplo, no sólo ha perdido la oportunidad de invertir los fondos del Plan E en obras e infraestructuras estratégicas necesarias para el futuro de la ciudad, sino que también estos fondos no han tenido ninguna rentabilidad en la economía de las empresas y los trabajadores eldenses.
Se necesita un liderazgo que sepa por dónde hay que llevar la ciudad, que conozca su capital humano e intelectual y que planifique su proyección hacia el futuro; que afronte el reto de la investigación, de la tecnología y del desarrollo sostenible, y que impulse la actividad comercial y empresarial de nuestra industria zapatera como bandera de nuestro desarrollo económico que garantiza el bienestar de los eldenses. Naturalmente a esos hay que añadir, entre otros, la respuesta que se deberá trazar al estancamiento demográfico y la estrategia a definir para competir con ciudades próximas a Elda en materia de ocio, comercio y oferta laboral frente a la nula actitud actual. Pero mucho me temo que estas palabras al PP y a la alcaldesa le sonarán a chino.
Para finalizar, quiero reivindicar el respeto y de la educación. No es tolerable que el PP, ante su incapacidad manifiesta de dirección de la ciudad y su falta de referentes, la emprenda con los socialistas utilizando la mala educación, el insulto y la descalificación. Me siento orgulloso de que los que me rodean, mis familiares, mis amigos, mis compañeros de partido y mis conciudadanos siempre digan que lo más importante es hablar con educación y sin faltar al respeto; sobre todo la gente más mayor, generalmente de bien, que es la que recuerda que no quieren ver a los jóvenes zambullidos en las actitudes de arrogancia, intolerancia y prepotencia que recuerdan a antiguos caciques que la inmensa mayoría queremos olvidar.
Vivimos días complejos, días de dificultades en las economías familiares y empresariales, pero también vivimos días en los que no cabe la resignación. La situación en la que nos encontramos, no sólo puede ser analizada desde las cifras y los porcentajes macroeconómicos para intentar buscar soluciones inmediatas. Debe ir más allá, debemos despertar y observar a fondo lo que está ocurriendo en nuestra sociedad. Se ha caído un modelo económico que lanzaba esas teorías de que el mercado todo lo regula, y que no debe existir gobernanza sobre los capitales, y mucho menos sobre los poderosos que los gestionan.
En este esquema se debe poner en valor la ideología, el tiempo de la ideología. Los socialistas reivindicamos día tras días tanto en las responsabilidades de gobierno como en las de oposición, la solidez del Estado de Bienestar conseguido y que debemos seguir incidiendo y luchando por él, la apuesta clara y firme por la igualdad de oportunidades y la mejor distribución de la riqueza que genera un país para hacer frente a la injusticia humana. Pero también defendemos la ciudadanía y el alcance de ésta. Ciudadanos sin estar supeditados a ninguna forma de vida respecto a la otra, y que ninguna clase de poder pueda interferir en las variables íntimas del hombre y la mujer. A saber: sexo, inclinación política, raza, religión, idioma, origen, modelo familiar o lugar de nacimiento.
Todo lo contrario que hace la derecha eldense que abandera Adela Pedrosa. Es penoso que mi alcaldesa lleve en el coche oficial un cargamento de “sambenitos” con el único objetivo de “señalar” e identificar públicamente a los que ella, de forma unilateral, sentencia si pueden ser eldenses de primera o eldenses de saldo; para luego, utilizando el Ayuntamiento de todos, perseguirlos políticamente.
Y enlazando estos asuntos, empieza ya a ser preocupante en Elda la falta de liderazgo de Pedrosa frente a los retos de la ciudad y de sus ciudadanos para los próximos años. Es cierto que cada uno puede interpretar el liderazgo político como le venga en gana, y ella es muy feliz “tirandose” por los columpios que inaugura semanalmente, o con la pala de paddle posando para la galería. Pero sin embargo hace falta un revulsivo. La alcaldesa, por ejemplo, no sólo ha perdido la oportunidad de invertir los fondos del Plan E en obras e infraestructuras estratégicas necesarias para el futuro de la ciudad, sino que también estos fondos no han tenido ninguna rentabilidad en la economía de las empresas y los trabajadores eldenses.
Se necesita un liderazgo que sepa por dónde hay que llevar la ciudad, que conozca su capital humano e intelectual y que planifique su proyección hacia el futuro; que afronte el reto de la investigación, de la tecnología y del desarrollo sostenible, y que impulse la actividad comercial y empresarial de nuestra industria zapatera como bandera de nuestro desarrollo económico que garantiza el bienestar de los eldenses. Naturalmente a esos hay que añadir, entre otros, la respuesta que se deberá trazar al estancamiento demográfico y la estrategia a definir para competir con ciudades próximas a Elda en materia de ocio, comercio y oferta laboral frente a la nula actitud actual. Pero mucho me temo que estas palabras al PP y a la alcaldesa le sonarán a chino.
Para finalizar, quiero reivindicar el respeto y de la educación. No es tolerable que el PP, ante su incapacidad manifiesta de dirección de la ciudad y su falta de referentes, la emprenda con los socialistas utilizando la mala educación, el insulto y la descalificación. Me siento orgulloso de que los que me rodean, mis familiares, mis amigos, mis compañeros de partido y mis conciudadanos siempre digan que lo más importante es hablar con educación y sin faltar al respeto; sobre todo la gente más mayor, generalmente de bien, que es la que recuerda que no quieren ver a los jóvenes zambullidos en las actitudes de arrogancia, intolerancia y prepotencia que recuerdan a antiguos caciques que la inmensa mayoría queremos olvidar.

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